sábado, 25 de agosto de 2012

Dejar los pañales, ¿cuándo y cómo?



Antes de decidir sobre el momento oportuno para retirar el pañal a nuestro hijo o hija, hagamos algunas preguntas: ¿La retirada del pañal, requiere entrenamiento o sucede naturalmente?, ¿tomamos los adultos unilateralmente la decisión de sacar el pañal a nuestros pequeños porque lo exige el preescolar, porque personas del entorno presionan diciendo que los dos años es la edad indicada o porque creemos que nuestro hijo está muy grande para llevar pañales, que además están muy caros?, ¿lo hacemos, en cambio, porque notamos que el pequeño ya muestra señales de estar listo?... Es importante que indaguemos los motivos, porque las respuestas indicarán el modo en que nos estamos orientando frente al asunto: 1.- Autoritario: Forzamos al niño con el propósito de que responda a las exigencias del mundo diseñado por y para adultos. 2.- Respetuoso: Acompañamos al niño respondiendo a sus propias necesidades, sus tiempos y ritmos madurativos.    

En una entrevista que hice a Gladys Michelena, psicoanalista venezolana, especializada en el tema, nos explicaba que los esfínteres son los canales por donde salen los desechos después de que la comida ya ha sido útil y pasa a la sangre. Aquello que no sirve, sale por dichos conductos en forma de heces y de orina. En niños pequeños, esta expulsión no ocurre a voluntad porque aún no han madurado para ello, sino que sucede automáticamente.  A medida que discurre el tiempo  los niños van, por sí mismos, madurando fisiológica y psicológicamente hasta que son capaces de retener, y es entonces cuando logran hacer sus necesidades a voluntad.   Esto comienza a suceder gradualmente a partir de los dos años,  hasta los cinco años, dependiendo de cada niño. Recordemos que al igual que una huella digital, cada niño es único e irrepetible. De modo que los adultos debemos esperar por ellos y saber reconocer el tiempo que cada pequeño, desde su propio ritmo individual, requiere para alcanzar el control de esfínteres diurno y nocturno. Estudios recientes han observado que a los dos años y medio lo consigue el 22%, a los tres años el 60%, a los tres años  y medio el 88% y a los cuatro años el 98% de los niños. Es decir, que contrario a lo que muchos piensan,  la mayoría de los peques realmente están listos para dejar el pañal a los cuatro años. Por otra parte, suele ocurrir que el control de esfínteres diurno y nocturno se adquiere en momentos diferentes. El control nocturno se logra más tarde porque, mientras duermen, los chiquitines están menos alertas y porque en la noche tiende a bajar la temperatura lo cual hace que orinen más.   
En lugar de imponer la retirada del pañal a una edad determinada producto de presiones o condicionamientos sociales, Gladys Michelena nos invita a observar al niño.  Veamos si comienza  a distanciar las evacuaciones o micciones, si deja el pañal limpio por más tiempo, si cesa de mojar el pañal durante la noche, si pide que lo lleven al baño y se aguanta hasta llegar, si quiere que le quiten el pañal para usar pantaletas (bragas) o interiores (calzoncillos)... Estos son indicios de que el pequeño comienza a estar maduro fisiológicamente y psicológicamente. Entonces podríamos acompañarlo de un modo respetuoso, sin forzarlo, para que consolide la habilidad.  Podemos mostrarle las opciones (inodoro, urinal…) que elija lo que le resulte más cómodo o confiable, enseñarle cómo funcionan o cómo se usan, quedarnos a su lado pacientemente y sin presionar cuando haga sus necesidades, motivarlo a través de juegos, de cuentos, de ejemplos. Y si una vez logrado el control de esfínteres notamos que el niño retrocede y vuelve a orinarse encima, no perdamos la paciencia. No pasa nada si hay que volver a usar el pañal durante un tiempo. Los expertos coinciden en que la adquisición de estas funciones pueden alterarse fácilmente por cualquier cambio en el entorno (mudanza, nacimiento de un hermanito, divorcio…) Confiar en la capacidad del pequeño para retomar la retirada del pañal cuando de nuevo se sienta listo, atendiendo su propio ritmo y autorregulación, es lo más respetuoso y saludable para su desarrollo.
Imponer la retirada del pañal provoca secuelas. Muchos niños de seis, siete, ocho años, siguen mojando la cama de noche (enuresis) porque los forzaron a quitarse el pañal a los dos años  sin estar maduros.
Dicho todo esto, considero prioritario destacar que las guarderías y preescolares  tienen  la obligación ética de respetar y adaptarse a  los tiempos de cada niño. Y no al revés, tal y como se pretende en la mayoría de los casos. Exigir como condición que un niño vaya sin pañales al preescolar o entrenarlo para que lo deje cuando aún no ha madurado,  equivale a violentar sus procesos naturales y a desoír sus necesidades legítimas. Por otra parte, constituye un elemento de presión para los padres quienes, sin darnos cuenta, terminamos incurriendo en una forma de maltrato poco reconocida socialmente: forzar a nuestros hijos para que pasen hacia una etapa para la cual no han madurado.  

Enlaces relacionados

La retirada del pañal ¿se enseña o sucede por si sola?

¿Autorregulación o entrenamiento?
El control de esfínteres es un proceso madurativo. Vía blog Atraviesa el Espejo
Control de Esfínteres, los aspectos sociales,médicos y psicológicos.Vía blog Atraviesa el Espejo

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Twitter. @conocemimundo


miércoles, 1 de agosto de 2012

El rapto de la lactancia materna




En su libro “Un regalo para toda la vida”, el doctor Carlos González, pediatra español  a quien cito y recomiendo con frecuencia, dice que la lactancia no es una delicada flor de invernadero sino una de las funciones más robustas del ser humano. Dice también, que el hecho de que una madre realmente  no pueda amamantar, debería ser una rara excepción al igual que el caso de un riñón que deja de funcionar. Que las abuelas, tatarabuelas y bisabuelas en épocas de guerra, vivían mucho estrés,  que incluso no sabían  si tendrían para comer al día siguiente y sin embargo, la mayoría de ellas, seguía amamantando a sus hijos e hijas a lo largo de los primeros años de vida. Hoy, para que una madre logre una lactancia exitosa y durante el mayor tiempo posible (OMS recomienda seis meses de lactancia materna exclusiva y luego hasta los dos años o más complementada con otros alimentos), tiene que enfrentarse a toda suerte de presiones y dificultades impuestas por una sociedad que la empuja  a despegarse a su bebé del pecho, incluso, apenas nace. En casi todos las maternidades y centros de salud, en lugar de favorecer que el recién nacido se prenda del pecho materno, inmediatamente después del parto o nacimiento, le enchufan un tetero con leche de vaca (fórmula), sin preguntar a los padres si están o no de acuerdo. Y como ese ejemplo, muchos más, hacen que madre e hijo queden atrapados en una sucesión interminable de indicaciones, pautas y condicionamientos que sabotean la lactancia.
Hace poco más de medio siglo, desde que al mundo se le dice “moderno”,  la lactancia materna se convirtió en una ruta plagada de obstáculos, mitos, falsas creencias y por lo tanto muy poco transitada en la crianza. La obscenización de la lactancia materna, sin ir más lejos,  es parte del fenómeno de un mundo patas arriba empeñado en raptar a madres y niños esta importante función y derecho.  Vivimos en una sociedad que reprime y censura con pacatería puritana la escena de una madre dando teta (en privado o en público) a su hijo de meses, de uno, dos, tres años... Por otro lado, esa misma sociedad aplaude hechos violentos como pegar a los niños, y no tiene reparo alguno a la hora de sentarse en familia a ver películas con escenas de asesinatos, golpes y matanzas, ni tampoco en comprar a los hijos videojuegos con armas de fuego.
En medio de todo este panorama, surge la iniciativa de personas y organizaciones  dedicadas a promover, explicar los beneficios, enseñar, proteger y defender lo que es connatural a la especie humana. Se acuña el término “lactivista” para quienes se dedican a la tarea de asumir como causa,  la defensa de una función y un derecho que la “civilización” se empeña en arrebatar a madres y niños. Organizaciones y personas en todo el mundo, aproximadamente  desde hace veinte años, se han visto en la necesidad de brindar a las mamás el apoyo que la sociedad les ha retirado, para que logren rescatar lo que por naturaleza han sabido hacer sin problemas durante milenios. Todo un enorme esfuerzo que seguirá siendo necesario invertir hasta que llegue el día – ojalá pronto- en que nos vuelva a quedar muy claro que, una sociedad que apoya la lactancia materna, asegura al niño la fuente óptima para construir aspectos neurálgicos de su salud emocional y física, presente y futura.

En este orden de ideas, con el propósito de fomentar la lactancia materna y  mejorar la salud de los bebés de todo el mundo,  se celebra del 1 al 7 de agosto, en más de ciento setenta países, La Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM). WABA ,  Alianza Mundial pro Lactancia Materna, dio  a conocer el lema de este año: “Comprendiendo el pasado. Planificando el futuro”, como una forma de hacer balance sobre el camino recorrido y el que aún queda por recorrer.

 Los objetivos de la Semana Mundial de la Lactancia Materna para el año 2012 son:
  • Recordar lo que ha sucedido en los últimos 20 años de apoyo a la lactancia materna
  • Celebrar los éxitos y logros del movimiento de apoyo a madres lactantes
  • Evaluar el estado de aplicación de la Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño.
  • Llamar a la acción para cerrar las brechas en las políticas y programas sobre la lactancia materna / alimentación del lactante y del niño pequeño (ALNP)
  • Llamar la atención pública sobre el estado de las políticas y programas sobre la lactancia materna y alimentación del lactante y niño pequeño
  • Mostrar el trabajo nacional a nivel mundial
Con la Semana Mundial se conmemora la Declaración de Innocenti, formulada por altos cargos de la OMS y el UNICEF en agosto de 1990 con el fin de proteger, promover y respaldar la lactancia materna.



sábado, 14 de julio de 2012

¿Cómo me sentiría si me lo hicieran a mí?



Bastaría con apelar al sentido común para inferir que cuando hablamos de buen trato, deberíamos comenzar por no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Sin embargo resulta llamativo ver cómo, con tanta naturalidad, los adultos faltamos sistemáticamente a esta regla de oro en nuestra aproximación habitual hacia los niños. Muchísimos ejemplos me vienen ahora a la mente. Ordenar o gritar a nuestros hijos lo que esperamos de ellos, es el primero. Pero resulta que los niños son muy agudos para pillar las contradicciones de los adultos.  Hace algún tiempo, una mamá me contó que su hijo de cinco años dijo un día: "papá, tú me dices que te respete, pero tú no me respetas, tú me pegas y me gritas".   
Mi amiga Vilma, se está abriendo a los temas de crianza respetuosa a partir de las tertulias que hemos tenido desde que nos conocemos. Una vez a propósito del asunto de las mamás que obligan a los hijos a comerse todo el plato de comida por la fuerza, me oyó la siguiente reflexión en defensa de los peques: ¿Por qué los adultos no notamos que los niños también tienen sus propios gustos con la comida y que además tienen un tamaño y por tanto un estómago más pequeño?, ¿qué le parecería a un adulto si alguien lo obligara a comerse algo que no le gusta y además, en raciones tres veces más abundantes de lo que su estómago es capaz de albergar?. Pocos días después,  Vilma llegó riendo con el cuento de que le había abierto una lata de guisantes a su novio, quien detesta este alimento, y le ordenó: “aquí tienes, ahora cómetelos”.  El novio se extrañó por la actitud y le respondió: “¿qué te pasa?, tú sabes perfectamente que detesto tanto los guisantes, que si me los comiera podría vomitarlos”. Pero mi amiga insistió en tono aún más autoritario, y su novio se volvió a negar aún más extrañado por la reacción de otro adulto, a la que no le encontraba ni pies, ni cabeza, ni lógica alguna. Entonces mi amiga Vilma le dijo: “Ah,  ¿serías capaz de vomitarlos?,  entonces ahora sabes cómo se siente tu sobrinita cuando la obligan a comerse lo que no le gusta y además en raciones que proporcionalmente para un adulto equivaldrían, no a un plato, sino a una olla entera  de comida”.  
Cuando veo a padres y madres en la calle o en un centro comercial  arrastrando a niños pequeños que lloran porque están cansados y no quieren caminar, me pregunto, ¿cómo se sentirían estos adultos si alguien los jalara con fuerza por un brazo y se los llevara arrastrados  en contra de su voluntad, a punta de gritos y de regaños?     
Y qué decir de los especialistas que recetan a los padres coherencia con lo que dicen y hacen, cuando son estos mismos especialistas los que, por ejemplo,  desaconsejan a los padres dormir con sus hijos pequeños. Entonces los niños ven cómo sus padres, que ya son adultos, sí que pueden dormir juntos, pero ellos que son pequeños, que especialmente de noche sienten miedo, que necesitan calor, contacto, compañía, y seguridad, tienen que dormir solos… Perdonen que me tome la licencia, pero si eso es coherencia, yo soy Greta Garbo.
Podríamos referir millones de equivalencias con las que demostraríamos, cómo a diario y de infinitas maneras, cuando de niños se trata, violamos un principio  básico de la ética y del buen trato: No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Por eso siempre me recuerdo a mí misma e invito a padres y madres,  a que antes de tomar acción o decidir qué hacer durante una determinada circunstancia en la crianza de nuestros hijos, nos pongamos la mano en el corazón  y  nos preguntemos: ¿cómo me sentiría si alguien hiciera lo mismo conmigo?, ¿me gustaría que otro me hiciera esto mismo a mí?

lunes, 25 de junio de 2012

Dulces sueños

 Diseño de Louma Sader Boujama para Día Mundial del Sueño Feliz


El uno y el otro, el adulto a quien se le ha ido o ha perdido el gran amor y el niño pequeño en la cuna a quien se ha dejado olvidado, berreando hasta que revienta, tienen el mismo problema. Y su desamor, su desamparo, utiliza los mismos circuitos cerebrales. 
Eduard Punset.

Es paradójico que la frase con la que se titula este post, evoque básicamente el momento de dormir a los pequeños. Y digo paradójico, porque la realidad revela frecuentemente que los métodos recomendados por algunos “especialistas”, basados en dejar a los bebés llorando solos en la cuna para entrenarlos a que duerman toda la noche de un tirón, se encuentran bastante extendidos y naturalizados. Yo no sé que les parecerá a ustedes, amados lectores, pero para mí,  la escena de un bebé reventándose en llanto, solito en su cuna, encerrado en la habitación, sin que nadie acuda a consolarlo, con el fin de obligarlo a que duerma toda la noche sin “molestar” a sus padres, nada tiene que ver con sueños dulces. En cambio, sí que se me parece a una escalofriante pesadilla.
Podríamos dedicar unas cuantas entradas en este blog,  para traerles explicaciones sobre el sueño infantil y los innumerables perjuicios que, estos métodos conductistas acarrean a la integridad emocional así como la grave falta que entrañan para la dignidad del niño.  Sin embargo debería bastar con la convicción de que al margen de las tendencias, modas, enfoques, sea que lo recomiende la vecina, algún “reputado” pediatra, el post de la animadora más seguida del país o los programas de súper niñeras en la televisión, existen prácticas que solamente por principio no deberíamos hacer, aunque consigan o no el resultado esperado. Dejar que un niño se desgarre de llanto en una cuna para obligarlo a dormir solo,  es una de ellas.
Ahora bien, como andamos muy cansados, apurados, distraídos como para atender  nuestra sabiduría ancestral o el sentido común que invariablemente nos dicta apresurarnos a coger en brazos y consolar a una criatura indefensa que llora desesperada, necesitamos echar mano a los argumentos antropológicos, psicológicos, éticos y científicos que avalan el hecho de que consolar a nuestros bebés en todo momento,  es lo correcto y lo saludable.
Como lo afirma la psicóloga infantil Rosa Jové en su libro Dormir sin lágrimas,   dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las necesidades del ser humano”. Desde recién nacidos y hasta alrededor de los cinco años, los despertares nocturnos en la mayoría de los casos son normales. Los niños pequeños no tienen la madurez neurológica ni psicológica, ni las mismas fases de sueño que los adultos. Por lo tanto necesitan despertarse con frecuencia para no morir asfixiados, para alimentarse y no sufrir una hipoglucemia o porque sienten miedo y necesitan el consuelo, el calor,  la protección y la seguridad de sus padres. Es decir, los despertares nocturnos constituyen una estrategia de la naturaleza para garantizar la sobrevivencia.

Un bebé llega a este mundo después de estar nueve meses en el hábitat perfecto dentro del útero de la madre, acostumbrado al movimiento constante, al alimento permanente, a la continua tibieza del cuerpo materno. Es lógico que rechace o tolere poco, la cuna fría y sin movimiento. Algunos científicos han comparado el shock emocional que siente un niño solo llorando en su cuna, con la intensidad del desgarro que provoca en el adulto una ruptura de pareja.

Los seres humanos somos mamíferos, por tanto sentimos la necesidad de dormir acompañados dándonos calor y seguridad. Más aún cuando estamos pequeños. ¿O es que acaso a los adultos no nos encanta dormir acurrucados con nuestra pareja? ¿Por qué privar entonces a los más pequeños e indefensos del consuelo y del placer que supone el contacto humano, toda vez que lo piden? 

Por último, si como padres decidimos no practicar colecho (dormir en cama conjunta con los niños pequeños) que es el modo en que muchas familias descubren que descansan mejor cuando hay chiquitines en casa, muy bien. Cada familia elige cómo se organiza para dormir. Sin embrago, siempre habrá alternativas más respetuosas para conseguir que el sueño de los niños y el de sus padres, logren acompasarse. Para ello no existen recetas, ni fórmulas, ni tablas estandarizadas, sino que se requiere paciencia, tiempo y soluciones adaptadas a la realidad y necesidades únicas de cada familia. Lo que debe quedarnos muy claro es que, dejarlos llorar para que “aprendan” a dormir solos, no es  una solución ética, ni tampoco saludable para los pequeños.


Aprovecho para invitarles a participar en el  Día Mundial del Sueño Feliz a celebrarse el 29 de junioNo se trata de un emprendimiento de ningún organismo oficial, si no que surge de una extensa comunidad de madres, padres y expertos en la Web, sensibilizados frente al irrespeto que entrañan para la integridad  y la dignidad de nuestros pequeños y pequeñas, estos métodos conductistas de adiestramiento para dormir. Por lo cual hemos decidido unirnos a través de las redes sociales y desmontarlos, a través de información oportuna y veraz,  basada en argumentos científicos, así como en las propias experiencias personales durante el cuidado de los hijos.


Aquellos que quieran sumarse a la iniciativa de promover un trato digno y respetuoso hacia los pequeños, están invitados a participar en este evento internacional de las redes sociales.  Para quienes quieran saber más,  les copio el resumen publicado en  la Revista  Mentelibre  dirigida por nuestros  amigos, el psicólogo español Ramón Soler y su esposa Elena Mayorga:


"Se trata de realizar una acción de choque el próximo 29 de junio en las redes sociales.
Queremos que el hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz.
Para ello, las acciones son las siguientes:
-Súmate al grupo de Facebook o al evento.
-Si eres bloguera o bloguero, anuncia ya este evento en tu blog. Especifica que el hashtag #desmontandoaEstivill solo hay que usarlo el día 29 en Twitter. Haz un post ahora anunciándolo y publica otro post el 29 contando tu experiencia de sueño feliz. 
-El día 29 (y nunca antes) comparte todos los artículos, citas, testimonios que quieras sobre sueño feliz acompañando a tu hijo, a través de tu perfil o tu página de Facebook, y a través de Twitter.
-El día 29 (y nunca antes) tuitea y retuitea todas las razones que tienes para acompañar a tu hijo a dormir, todos los argumentos científicos que encuentres, todas las ideas que quieras, bajo el hashtag #desmontandoaEstivill."

Para finalizar les dejo el podcast con la emisión ampliada de Conoce Mi Mundo del sábado 23 de junio, donde hablo sobre el el sueño infantil y los perjuicios de los métodos conductistas de entrenamiento para conseguir que los niños duerman toda la noche de un tirón.

Para escuchar el podcast, pulsa el player

viernes, 15 de junio de 2012

Nuevo Taller Crianza Respetuosa 14 de julio 2012

CUPOS AGOTADOS

TALLER  CRIANZA RESPETUOSA

FECHA: SÁBADO 14 DE JULIO
HORARIO: 8:30 AM-12:30PM 




Dictado por Berna Iskandar Comunicadora Social, madre, divulgadora de temas de crianza, paternidad, maternidad y derechos de infancia y adolescencia. Conductora y productora del programa Conoce Mi Mundo  en la Emisora Cultural de Caracas 977FM, único en los medios venezolanos   entereamente dedicado a promover crianza en cultura de paz, dede hace más de seisaños.


La calidad de la crianza, no es un tema menor, ni un problema más que atender, es el epicentro de los problemas humanos y sociales y debe importar a todos, hombres y mujeres, seamos o no padres o madres. De cómo criamos hoy a nuestros niños y adolescentes, dependerá que construyamos un mundo más violento, con más cárceles y hositales o un mundo más humanizado.
Individuos, sociedad, empresas, instituciones, gobiernos, todos, debemos cerrar filas para proteger y promover una crianza y educación basada en el buen trato, el amor, la empatía, el compromiso emocional, el respeto y la dignidad.
Padres y madres hacemos lo mejor que podemos con lo que sabemos, pero a veces necesitamos nuevos referentes de ayuda para comprender y conocer mejor el mundo de los niños y adolescentes, entender el porqué de su comportamiento, qué esperan o cuáles son sus necesidades legítimas, para basarnos sobre expectativas realistas que permitan facilitar el buen trato, el vínculo y la asistencia durante el proceso de formación y crianza.
Algunos temas a desarrollar serán: Estilos de crianza; Las etapas en el proceso evolutivo y sus distintas necesidades; Principios y herramientas para el buen trato hacia los niños y adolescentes; Límites y disciplina humanizada y formas de violencia visibles e invisibles (reconocer, prevenir, sanar).

Inversión: Bs 150,oo por persona
 Para inscripciones escribir a nuestro correo
Email: conocemimundo@gmail.com
Cel: 0412 6315555 
Mamás en lactancia pueden asistir con sus bebés


NUESTRAS CUENTAS EN REDES SOCIALES

Mamás en lactancia pueden asistir con sus bebés



martes, 29 de mayo de 2012

Esos locos bajitos. Por Enrique Ochoa Antich

Agradezco infinitamente el honor que Enrique Ochoa Antich  hace con esta columna publicada el 28 de mayo en El Diario Tal Cual, a mi programa de radio, a mi persona y a todas las personas e instituciones volcadas a promover crianza democrática y flexible. La calidad de la crianza no es un tema menor y por lo tanto es también un asunto político. Razón por la cual resulta esperanzador y  gratificante verla expuesta  dentro de un espacio público dedicado a la reflexión política, gracias a la sensibilidad de un gran venezolano. 
Individuos, comunidades, gobiernos, medios de comunicación, empresas, todos, somos responsables de cerrar filas para proteger la calidad de la crianza.
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Esos locos bajitos
Los niños son el futuro de nuestro país, por ende, la salud mental de los integrantes del núleo familiar es vital, de lo contrario puede haber trastornos de la personalidad que van desde la disminución sensible de todas sus potencialidades hasta comportamientos anti-sociales
POR ENRIQUE OCHOA ANTICH

Catalejo




En ellos, los niños, nuestros niños, a los que Serrat definiera con la expresión que titula estas líneas, se cifra el futuro de la nación. La forja de su personalidad determina lo que seremos. Doblegados y esclavos o libres, creadores, emprendedores.
Los años 70, herederos de la turbamulta de los 60 (primavera de Praga, mayo francés, protestas estudiantiles contra la guerra de Vietnam, el Sargento Pimienta y el álbum blanco de los Beatles, Cien años de soledad y todo el boom literario latinoamericano, la muerte del Che, etc., etc., etc.), fueron el escenario de tal vez la mayor tentativa libertaria en la historia del planeta.
Desde diversas perspectivas políticas y culturales, los seres humanos pretendimos entonces la superación de cuatro dominaciones, a saber: la del ciudadano por el Estado, la del trabajo por el capital, la de la mujer por el hombre, y, last but not least, la de los niños por los adultos. La vía de esa liberación estaba signada por la profundización de la democracia en todos los aspectos -el político, el económico, el cultural- y no en su negación. Desde entonces, el mundo no fue el mismo. Cada una de estas luchas, también la relacionada con los derechos de los niños, se insertaba en ese contexto mayor en que el sueño de un mundo libre y justo habitado por hombres libres y justos fuese posible. Tal era nuestro credo.
Acabo de conocer a Berna Iskandar. Más allá de sus hermosos ojos claros y de su personalidad arrolladora, invita a admirarla la causa que justifica su vida. Como muchos otros, anda procurando despertar la conciencia de las personas que habitamos este pedazo de planeta que llamamos patria, acerca de una de aquellas dominaciones, y procurando su superación: la de los niños por el adulto.
 Desde un estupendo programa trasmitido por la Emisora Cultural de Caracas, "Conoce mi mundo", alerta una y otra vez de esas conductas que, aunque parezcan impensables, muchos todavía consideran naturales: el desprecio al niño como si fuera un disminuido mental, la disciplina mal entendida como excusa para la falta de afecto, el castigo corporal incluyendo la violencia física, el insulto o el grito como instrumento de sometimiento y de terror, y un ancho abanico de rudezas que, aplicadas a un niño, ocasionan, ¿qué duda cabe?, trastocamientos de la personalidad que van de la disminución sensible de todas sus potencialidades hasta comportamientos anti-sociales inclusive.
Ella lo dice muy bien: el asunto de la relación de los padres con los hijos por privado que sea, involucra asuntos trascendentes que atañen a las políticas públicas. Niños sanos supondrán menos gastos en cárceles, policías, etc. Así que podríamos llegar a una conclusión: la educación de los hijos es también la educación de los padres. Y el objetivo es  simple, de acuerdo a Berna Iskandar: construir una relación democrática entre padres e hijos.
Ojalá que el esfuerzo de muchos como Berna Iskandar no sea en vano. Así tendremos un mejor país, una mejor vida para todos.

Enrique Ochoa Antich

Fuente: 

lunes, 28 de mayo de 2012

Taller crianza respetuosa junio-julio 2012


 TALLER  CRIANZA RESPETUOSA
FECHA: SÁBADO 30 DE JUNIO DEL 2012 (AGOTADO)
FECHA: SÁBADO 14 DE JULIO ( CUPOS DISPONIBLES)
HORARIO: 8:30 AM-12:30PM 



Dictado por Berna Iskandar Comunicadora Social, madre, divulgadora de temas de crianza, paternidad, maternidad y derechos de infancia y adolescencia. Conductora y productora del programa Conoce Mi Mundo  en la Emisora Cultural de Caracas 977FM, único en los medios venezolanos   entereamente dedicado a promover crianza en cultura de paz, dede hace más de seisaños.


La calidad de la crianza, no es un tema menor, ni un problema más que atender, es el epicentro de los problemas humanos y sociales y debe importar a todos, hombres y mujeres, seamos o no padres o madres. De cómo criamos hoy a nuestros niños y adolescentes, dependerá que construyamos un mundo más violento, con más cárceles y hositales o un mundo más humanizado.
Individuos, sociedad, empresas, instituciones, gobiernos, todos, debemos cerrar filas para proteger y promover una crianza y educación basada en el buen trato, el amor, la empatía, el compromiso emocional, el respeto y la dignidad.
Padres y madres hacemos lo mejor que podemos con lo que sabemos, pero a veces necesitamos nuevos referentes de ayuda para comprender y conocer mejor el mundo de los niños y adolescentes, entender el porqué de su comportamiento, qué esperan o cuáles son sus necesidades legítimas, para basarnos sobre expectativas realistas que permitan facilitar el buen trato, el vínculo y la asistencia durante el proceso de formación y crianza.
Algunos temas a desarrollar serán: Estilos de crianza; Las etapas en el proceso evolutivo y sus distintas necesidades; Principios y herramientas para el buen trato hacia los niños y adolescentes; Límites y disciplina humanizada y formas de violencia visibles e invisibles (reconocer, prevenir, sanar).

Inversión: Bs 150,oo por persona
 Información para inscripciones 
Email: conocemimundo@gmail.com
Cel: 0412 6315555 
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jueves, 24 de mayo de 2012

Resignifiquemos rabietas y berrinches



Video realizado por Louma Sader de www.amormaternal.com

 
Las rabietas y berrinches constituyen uno de los motivos más frecuentes de ansiedad y preocupación para los padres. Para intervenir o acompañar a los pequeños en medio de este trance, existen dos enfoques: el tradicional que parte del principio de que el niño nos quiere tomar el pelo, manipular, etc., entonces castigamos, prohibimos, forzamos e ignoramos, y el enfoque consciente que resignifica los berrinches e invita a aproximarnos desde la compresión de las causas reales y la intervención respetuosa  para el niño. Yo les voy a hablar sobre la aproximación respetuosa, democrática y flexible que es la que nos ocupa. 

Primero trtatemos de comprender por qué suceden las rabietas y de dilucidar qué es lo que subyace tras un arranque descontrolado de llanto, gritos y pataleos de nuestros pequeños. Para lograr un abordaje respetuoso y no violento, es preciso saber que las rabietas son respuestas propias de un momento evolutivo del niño que, bien entendidas y atendidas, pasarán por sí solas y no tienen porqué prolongarse más allá del tiempo correspondiente.
Según los expertos, las rabietas comienzan alrededor de los dos años y deberían desaparecer alrededor de los cinco años. A los dos años el niño ya ha conseguido avances significativos en su autonomía (comer solo, caminar, hablar…) y experimenta la significativa transición que entraña el descubrimiento del “yo”. Se va haciendo consciente de que es un ser distinto a sus padres y especialmente de la madre, con quien ha sostenido un vínculo de fusión emocional y dependencia absoluta que la naturaleza, sabiamente, ha previsto en un principio para garantizar su sobrevivencia.
En este período evolutivo, el pequeño  ejercita una serie de respuestas para consolidar su afirmación como individuo y dar los primeros pasos en el lento y largo proceso de autonomía. Una de ellas es el famoso “NO”,  porque negando a sus padres, el niño se afirma. Y ojo, es muy importante que nos quede claro: esto no lo hacen para provocarnos o faltarnos respeto, sino como ejercicio natural de consolidación de su individualidad. Tampoco quiere decir que el niño, por naturaleza, sea un tirano egoísta. Ya hablamos en un post anterior, sobre los estudios de la doctora Alison Gopnik  y otros científicos que han desmontado la creencia de que los niños son pequeños tiranos y han demostrado que desde los quince y dieciocho meses, los pequeños son capaces de ser generosos y empáticos.  Es injusto y pernicioso valorar de pequeño tirano egocéntrico,  a un ser humano en formación, sólo porque atraviesa un período en el que desarrolla la noción del “yo”, y comienza a dar los primeros pasos hacia la autonomía necesaria para consolidar la adultez ¿no les parece?. Sería como ponerle a un adulto la etiqueta de neurótico cuando reacciona de mal humor porque está pasando por unos días difíciles. Por otra parte, debemos comprender que el pequeño no tiene  los mismos recursos que un adulto para gestionar y expresar las emociones, que además,  le resultan confusas y angustiantes en un período de cambios evolutivs importantes, por lo cual frecuentemente derivan en las famosas rabietas.
En la medida en que los padres contengan y acompañen con respeto, empatía y paciencia, los mismos pequeños irán adquiriendo, paulatina y naturalmente,  la madurez y destrezas para expresarse y gestionar sus emociones sin berrinches. Llegado el momento evolutivo correspondiente, estas “explosiones” del ánimo irán quedando atrás.
A continuación comparto diferentes sugerencias que he recogido de distintsa fuentes y especialistas, sobre el modo respetuoso de prevenir o en su defecto intervenir las rabietas, cuando estas se presentan.     
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Comencemos por insistir en que las rabietas y berrinches se vinculan a una etapa del proceso evolutivo de los niños (de dos a cinco años) y que desaparecerán por sí solos toda vez que se manejen adecuadamente. Por lo tanto, los pequeños no hacen berrinches para manipularnos,  ni lo hacen intencionalmente para provocarnos. Sólo están ejercitando la consolidación de su individualidad en un período de mucha confusión emocional y pocas herramientas para resolverla o manifestarla. Tenerlo presente durante una rabieta, ayudará a que los padres seamos pacientes.
Algo que podemos hacer acerca de los berrinches es tratar de prevenirlos. Generalmente cuando un niño estalla con una pataleta es porque ya ha intentado expresar alguna necesidad legitima que no ha sido escuchada o atendida oportunamente. Por ejemplo, un niño de tres años que acompaña a su madre  en  la cola de un banco, puede aburrirse rápidamente por la imposibilidad de jugar, moverse o explorar, y es muy probable que se canse, sienta sueño o hambre. Si no prevemos llevar juguetes, algo de comer, dejar que se mueva, etc., podría sobrevenir un berrinche. También es importante tener expectativas reales acerca de lo que podemos o no esperar de los pequeños: cuando vamos de compras, podemos eludir lugares donde se exhiban productos que resulten atractivos (chucherías, juguetes, etc.). Y como éstas, hay muchas circunstancias predecibles que pueden evitarse en la medida de lo posible.
Ser flexibles es imprescindible si queremos educar respetuosamente y prevenir las rabietas. Diariamente, los padres entramos en guerra con nuestros hijos. Guerras perfectamente evitables si les permitimos elegir  la ropa que van a usar o si se quieren bañar primero y comer después o viceversa, en lugar de imponer una orden porque “soy tu mamá y se hace como yo lo digo”. Tratemos de evaluar un poco:  ¿lo que nuestro pequeño nos pide realmente pone en riesgo su sano desarrollo o su seguridad? De no ser así (les aseguro que el noventa por ciento de las veces no lo es) ¿por qué no complacerlo?.  Pensemos también, que ofrecer opciones y permitir que los pequeños tomen decisiones y elijan por sí mismos, además de que les hará sentirse empoderados (necesidad del momento evolutivo que atraviesan) les enseñará a ser niños y adultos con criterio y capacidad para tomar buenas decisiones, en lugar de seres sumisos o ciegamente obedientes.
Ignorar, castigar o forzar al pequeño, no son aproximaciones respetuosas frente a las rabietas. Acompañar, abrazar y contener, sí lo son.  Compresión, es lo que los niños   siempre necesitan de sus padres, mucho más en un momento de rabia,  dolor y confusión como el que experimentan en una rabieta. Deslastrarnos de la presión del qué dirán y mantenernos a su lado dispuestos a contener, agacharnos a su altura, explicarle que comprendemos su enojo, pero que necesitamos tranquilizarnos para poder escucharnos y resolver la situación, permitir que el niño se desahogue observando el momento oportuno para abrazarlo, son modos respetuosos y saludables de atravesar estos episodios. Luego, cuando estemos todos más calmados, informamos y explicamos al pequeño lo que esperamos de su comportamiento.
Mantén en perspectiva que cuando un niño manifiesta “mal comportamiento” o acciones que llaman nuestra atención, es cuando más necesita amor, consuelo y compresión de sus padres.

Para escuchar esta emisión ampliada sobre berrinches y rabietas, pulsa el player 



Entrevista sobre aproximación respetuosa a los berrinches con Louma Sader creadora de Amor Maternal desde Barcelona EspañaEnlaces relacionados: 
Crianza natural: Rabietas y berrinches.  Por Louma Sader. Vía Amor Maternal
Las rabietas: "Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite". Por Rosa Jové
Resignificar rabietas y berrinches. Por Berna Iskandar. Vía Inspirulina
Manejo respetuoso de rabietas y berrinches. Por Berna Iskandar. Vía Inspirulina


Email: conocemimundo@gmail.com  

Twitter. @conocemimundo



miércoles, 23 de mayo de 2012

Semana Mundial del Parto Respetado 2012

Desde el 21 al 27 de mayo  se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado. Cada año la celebración viene con un tema  relieve, que en esta edición  es  "El nacimiento y la economía". Desde que comenzó a celebrarse, en Conoce Mi Mundo dedicamos espacio para divulgar esta importante iniciativa. Esta vez, entrevistamos de nuevo a la psicóloga Carolina Vázquez, Directora de Aquamater Maternidad Consciente quien nos trae de vuelta dicha entrevista editada y enriquecida con un hermoso video.  Disfrútenlo a continuación no sin antes compartirles nuestra fórmula favorita:  
EMBARAZO Y PARTO RESPETADOS + CRIANZA RESPETUOSA= MUNDO HUMANIZADO 




martes, 15 de mayo de 2012

Día Internacional de la Familia

El modelo "común" de familia hace tiempo dejó de serlo y cada día más, lo común pasa a ser la diversidad de modelos familiares. La estructura familiar madre-padre-hijo-a biológico se convierte en una opción más dentro del universo de modalidades. Familias monoparentales donde por lo regular predomina el binomio madre-hijo-a, familias con parejas del mismo sexo o familias con hijos-as de uniones anteriores más hijos-as de la unión actual, denominadas ensambladas. No se trata de entrar en juicios de valor ni pretendemos definir cuál debe ser el modelo de familia a seguir. Se trata de respetar la diversidad de modelos como una realidad que, lejos de perjudicar, enriquece a la familia como célula de la sociedad. Feliz Día Internacional de La Familia en toda la amplia gama de la diversidad de estructuras y culturas. Que el amor y la conciencia despierta sea el común denominador en todas ellas. 
El tema de la celebración del Día Internacional de la Familia para este año es "Lograr un equilibrio entre el trabajo y la familia". Aprovecho para compartir a continuación un post escrito por mí, para Inspirulina, donde hago reflexión acerca de la importancia de resignificar y rescatar la necesidad de dedicar más tiempo a nuestros hijos.

DEDÍCALE MÁS TIEMPO A TUS HIJOS 

Por Berna Iskandar


El psicoanalista inglés, John Bowlby, pionero en los estudios de la importancia del apego en la crianza, escribió una vez: "La energía que el hombre y la mujer dedican a la producción de bienes materiales aparece cuantificada en todos nuestros índices económicos. Pero la energía que el hombre y la mujer dedican a la producción en sus propios hogares, de niños felices, sanos y seguros de sí mismos, no cuenta para nada en ninguna estadística. Hemos creado un mundo trastornado”.
El padre de la Teoría del Apego, atrapa en un breve párrafo, la esencia del orden social patológico que hemos construido y que impera en el mundo. Un orden integrado por hombres y mujeres que consolidan visibilidad, remuneración económica, reconocimiento e “independencia” en el ámbito exterior (negocios, profesión, estudios, trabajo, deporte, política…) pero que en el interior del hogar, dedicados al cuidado de la familia y la crianza de los hijos, pierden autonomía, se vuelven invisibles y no son remunerados ni compensados económicamente. Según la autora argentina, Laura Gutman, esto explica la razón de que nuestra identidad se encuentre puesta afuera y no ubiquemos el lugar desde donde sentirnos disponibles cuando se trata de atender las demandas legítimas de tiempo y atención que exigen nuestros hijos y que por lo tanto nos desbordan.  
Entre los infinitos recursos construidos para fortalecer un sistema interesado en que vivamos más que nada hacia afuera, aparece el concepto de “tiempo de calidad”, con el cual se pretende compensar el poco tiempo que los padres disponemos para nuestros hijos. 
Tiempo de calidad no sólo implica estar cerca físicamente, si no también conectados, con la escucha activa, la paciencia, el respeto y la empatía que nuestros pequeños necesitan de nosotros y que, ciertamente, son indispensables para prodigarles una crianza saludable. Pero cuidado, el tiempo de calidad sin cantidad de tiempo, no basta. Ninguna tarea importante puede realizarse con éxito, si además de calidad, no le dedicamos también, cantidad de tiempo.Un proyecto de trabajo, una carrera universitaria, requiere mucho de nuestro tiempo. La crianza de nuestros hijos no es la excepción.
Preguntémonos, por ejemplo, ¿se nos ocurriría decirle al jefe que en lo sucesivo trabajaremos dos horas en lugar de ocho a diez horas diarias, porque las dos horas serán tiempo de calidad?.  Entonces, ¿qué es lo que nos hace creer que con nuestros hijos sí se puede?...  
Posiblemente a estas alturas estarán pensando, “Ajá, ¿y cómo quedarnos más tiempo con los hijos si necesitamos trabajar para pagar las cuentas?”. Pues la verdad es que no hay soluciones fáciles, pero soluciones sí hay. El cambio de paradigmas nunca ha gozado de popularidad, al contrario, tiene demanda negativa, genera resistencia porque toca intereses, fibras sensibles y casi siempre hace saltar resortes. Tampoco sus resultados pueden verse a corto plazo, si no en generaciones. Estamos hablando de una transformación profunda de mentalidad, de cultura y de sistema de vida. Se necesitan bríos y ganas de hacerse conscientes en medio de un sistema que arrastra hacia la dirección contraria, hacia los mecanismos de evasión y huida.  Pero tenemos que tomar decisiones, porque de ello depende que regeneremos una sociedad de nidos vacios, desgarrada de violencia, depresión y adicciones, producto de la soledad y el abandono en los que se encuentran nuestros niños y adolescentes. 
Todo esfuerzo y compromiso bien vale la pena, ¿verdad que sí?.
 


jueves, 26 de abril de 2012

Hay que hacer higiene de las emociones



Hemos hablado sobre la importancia de permitirse sentir y entrar en contacto consciente con nuestras emociones para el desarrollo de un bagaje emocional saludable. Nuestra más reciente emisión ampliada, la dedicamos a destacar la importancia de la higiene de las emociones como práctica imprescindible para construir respuestas no violentas genuinas y sostenibles en nuestras relaciones y especialmente durante la crianza.   Todos sabemos que en la medida en que nos encontramos estresados, aumenta la agresividad y que cuando vaciamos emociones retenidas en el cuerpo y la mente, podemos responder desde la calma, sin alterarnos o sin actuar agresivamente frente a conflictos o situaciones cotidianas.  Así que para prevenir violencia, es necesario encausar oportunamente las tensiones.   

Durante mi recorrido de autoconocimiento y búsqueda interior, me formé como Líder de meditaciones activas de Osho.  En esta emisión ampliada, hablo sobre alguna de ellas, muy sencillas y, que además, todos los miembros de la familia pueden administrar sin límite de dosis.

Ya puedes disfrutar del podcast con la emisión ampliada

jueves, 12 de abril de 2012

¿Niños hiperactivos o simplemente niños?


Hace poco, circulaba en Facebook una frase que viene a recordarnos lo que entraña la esencia del niño. Decía algo así como:  “Si quieres un niño que se porte bien, que no llore, que no haga ruido, que no moleste, que noooo… entonces cómprate un muñeco. Los niños lloran, juegan, aman, saltan, exploran, rompen y todo eso porque están aprendiendo a conocer el mundo. Lo hacen porque son niños, no lo hacen para molestar, ni tampoco para probar tu paciencia”. Yo agregaría que tampoco porque padezcan trastornos psiquiátricos, sino porque son simplemente niños. 

Desearía que lo de comprarse un muñeco fuera la opción para personas indispuestas a sobrellevar la naturaleza movediza e inquieta propia de los pequeños.  Sin embargo, algo que se hace muchas veces, es diagnosticar trastornos psiquiátricos tales como Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD en inglés o TDAH en español) entre otras patologías que cada día aumentan un muy cuestionable listado de enfermedades psiquiátricas. Pero más cuestionable todavía, es la práctica de medicar con drogas peligrosas y dañinas como si estas fueran el famoso botoncito de apagado, que muchos padres y maestros hubieran querido que los pequeños trajeran de nacimiento.   
 
No sé cuántos despropósitos, cuántos fracasos educativos tendrán que ocurrir, hasta que aceptemos que los niños no son el problema sino el síntoma de nuestros problemas, porque ellos habitan en las aguas emocionales de sus adultos significativos (padre, madre, cuidadores, familiares…). Aguas muchas veces tan turbulentas, llenas de tensión,  depresión, estrés, culpa, conflictos y represiones que provocan la falta de concentración en el niño alterado por tales tribulaciones, como bien lo señala la autora Laura Gutman. De modo que, ausentarse de la realidad, perdido en su propia fantasía o con el pajarito que pasa por la ventana del salón supone para el pequeño, un reducto donde moverse libremente y aliviado de tensiones.  Otro factor medular, que la misma Gutman señala,  es la estructura anti-niños del sistema educativo diseñado para que pasen interminables horas, cada día, reprimiendo la energía y el movimiento propio de la naturaleza infantil y, que cuando el alumno intenta desplegar, se etiqueta como síntoma de una patología.  A lo anterior agreguemos la manía de violentar las diferencias individuales que definen a cada niño como a un ser único e irrepetible (más reposado o más activo, más desordenado o más ordenado, más tímido o más sociable…) para meterlos a todos por igual dentro del mismo surco de una supuesta normalidad. Luego no nos debería sorprender la peregrinación de tantos padres con sus hijos por los consultorios de especialistas.

El psicólogo Ramón Soler, experto en crianza y director de la revista Mente Libre, me expresaba en una entrevista, que las terapias centradas sólo en el niño son como poner un parche. “La solución se consigue trabajando con toda la familia”, explicaba. Y agregó que incluso, “la mayoría de las veces, únicamente trabajando con los padres, la mejoría del niño sucede automáticamente”. Pero los padres no quieren acudir a terapia. Están demasiado centrados en buscar un diagnóstico para el niño. Si además la industria farmacéutica nos pone al alcance el famoso “botón de apagado” en forma de drogas psiquiátricas, tenemos que los elementos están servidos para seguir emplazando nuestras propias sombras hacia los más indefensos y vulnerables.  
Es así como derivamos en este orden patas arriba que produce crecientes diagnósticos de déficit de atención en los niños, cuando el problema real, es el déficit de atención de los adultos hacia los niños.

lunes, 2 de abril de 2012

El conductismo Fashion







La doctora Rosa Jové en su libro “Ni rabietas ni conflictos”, cita el primer capítulo del libro “Ser padres sin castigar del profesor Norm Lee, en el que éste explica la siguiente anécdota:
En una reciente charla a un grupo de padres, abrí un libro y empecé a leer en voz alta: «Empiecen la disciplina a temprana edad. Aclaren muy bien las reglas y refuércenlas de inmediato y con consistencia. Refuercen la obediencia con palmaditas y con frases como: "¡Qué buen chico! ¡Eres una buena chica!", y después de disciplinarlos, díganles que los quieren y que lo hicieron por su propio bien». Hubo cabeceos de aprobación y algunas personas incluso mostraron su aprobación efusivamente en voz alta. Pero cuando les mostré la cubierta del libro, se quedaron sin habla de la impresión al leer el título: Cómo entrenar a su perro doberman pinsher. 
Puede sonar chocante, pero la verdad es que estos métodos basados en el mismo principio conductista empleado para entrenar a los perros, tiene mucha acogida entre los padres y las escuelas para obtener niños obedientes que hagan lo que esperamos.
Conductismo Fashion es una denominación muy ocurrente y certera de la misma  Rosa Jové,  para acuñar recursos “educativos” basados en sillitas para pensar (Time Out o Tiempo Fuera), carteleras con sistema de puntos, estrellitas, sellitos y elogios artificiales para manipular la conducta.  La doctora Jové, observa una llamativa proliferación de programas de televisión para “educar niños”, donde se pretenden vender estos métodos como buen conductismo. Ejemplo de ello se observa en la lamentablemente  popular serie Súper Niñera Joe Frost, que incluso ha sido acusada por  la ONU (Organización de Naciones Unidas) de infringir la dignidad de niños y niñas quienes son víctimas de exposición pública humillante  en momentos íntimos  y difíciles de su convivencia familiar.
El conductismo fashion, al igual que el castigo físico, es por definición un sistema punitivo de crianza. Ciertamente encubierto por la fachada de la moda y la modernidad,  pero punitivo a fin de cuentas. Como sistema punitivo, no crea conciencia en los niños. Sólo les enseña que son reconocidos cuando hacen lo que queremos y rechazados cuando no lo hacen. El conductismo fashion condiciona a los niños  a responder por miedo a las amenazas. Además, no inculca valores a los hijos. Les enseña a estudiar sólo para obtener notas, a trabajar sólo para obtener dinero, a responder según el estímulo que otro le ponga por delante y no por compresión y propia convicción. De este modo no ayudamos a los pequeños a desarrollar la propia ética a partir de la cual orientarán su conducta y responderán frente a las presiones del exterior.   
Lo explica la doctora Aletha Solter, experta en disciplina no punitiva, cuando dice que los sistemas basados en controlar a los hijos a través de castigos y recompensas, son engañosos. Si bien de inmediato dan la impresión de que modifican la conducta, tienen consecuencias a largo plazo. ¿Te imaginas cuando tus hijos se enfrenten a la opción de incurrir en conductas delincuenciales premiadas con dinero, como robar o vender drogas? ¿Qué pasa si la recompensa de terceros les resulta más atractiva que la de los padres? Las conductas orientadas por la ética, en cambio, permanecen al margen de aplausos e incluso a pesar del abucheo, porque nacen de la convicción.
Sé que muchos lo estarán pensando, pero no, no se trata de propugnar un mundo sin normas, ni mucho menos dejar a los hijos a la bartola sin la orientación y guía de los padres. Apostar por métodos democráticos de crianza, supone conducir a nuestros hijos hacia comportamientos razonables, pero con alternativas más humanizadas. Claro que en este camino no existen recetas, ni fórmulas. Tampoco constituye la vía más rápida o cómoda para el adulto.